MUSEO VIRTUAL DE

 

HISTORIA DE LA MASONERÍA

   

   BEATO JUAN MARÍA GALLOT (1747-1794)

Durante la revolución francesa no poca víctimas fueron masones, entre ellos el sacerdote católico José María Gallot, de Laval, quien posteriormente sería beatificado por la Iglesia católica.

Extractado de: José A. Ferrer Benimeli (Universidad de Zaragoza), “La Iglesia católica y la masonería: visión histórica”, en José A. Ferrer Benimeli (dir.) Masonería y religión: convergencias, oposición, ¿incompatibilidad?, Madrid, 1996, pp. 187-201.

 

 

Juan Bautista Triquerie,  Juan María Gallot y los otros sacerdotes guillotinados  en 1794 y beatificados en 1955

         
 

 

 

El 19 de junio de 1955 el Papa Pío XII beatificó a 14 sacerdotes de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales; Juan Bautista Triquerie,Juan María Gallot, José Pellé, Renato Luis Ambroise, Julián Francisco Morvin de la Gérardière, Francisco Duchesne, Jacobo André, Andrés Dudiou, Luis Gastineau, Francisco Migoret Lambardière, Julián Moulé, Agustín Manuel Philippot y Pedro Thomas.

Los 14 mártires habían sido ejecutados durante la Revolución Francesa en el departamento de la Mayenne, región que pertenecía entonces a la diócesis de Mans. Habiéndose hechos sospechosos a las autoridades, fueron encerrados en el antiguo convento de Cordéliers desde el 20 de julio de 1792. En octubre, el ejército de la Vendée, que había atravesado el Loira, se aproximaba a Laval. Asustadas las autoridades republicanas, evacuaron a Rambouillet a todos sus prisioneros, excepto a los 14 sacerdotes, a quienes se consideraba incapaces de soportar este desplazamiento. Poco después el ejército republicano volvió a tomar la ciudad y las autoridades del departamento obligaron a los sacerdotes a volver a entrar en la Patience. El tribunal revolucionario de Laval quería vengarse de los fracasos sufridos por las ideas nuevas en el Departamento.

El 21 de enero de 1794, hacia las 8 de la mañana, los 14 sacerdotes fueron conducidos al tribunal porque se negaban a prestar el juramento de no profesar ninguna religión, ni aun la católica. Finalmente todos fueron condenados a la pena de muerte en la guillotina. Hacia medio día fueron conducidos a la plaza del palacio. Uno de los sacerdotes dijo a los curiosos: "Nosotros os hemos enseñado a vivir, nosotros os mostraremos cómo morir". Fueron enterrados en la Croix-Batalle. El 6 de agosto de 1816, sus cuerpos fueron exhumados y depositados con honor en la iglesia de Avesnieres.

 
             
  

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